Locales en #Madrid para foodies.

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SANTO

Es puramente mediterráneo con carta postrada ante el producto español y de la más alta calidad; carne de mercado, aunque sea verdura. Y todo en manos de la chef brasileña Juliana Aguiar, que ha llenado de folclore estos platos casi campestres en honor de ese concepto de nuevo cuño que es la comfortable (o comfort) food. Sobra la traducción. El Santo se apellida Restaurante & Deli, para los despistados, y es muy urbano y los platos son de autor y la cocina mestiza y el ambiente ‘hogar, dulce hogar’. Aquí se mezcla todo. Reina el desenfado y la artesanía.

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LA DOMINGA

Este garito de Malasaña (Espíritu Santo, 15) ha inaugurado la temporada por todo lo alto y no solo porque haya salido al ruedo gastronómico con la cara lavada y recién peinada (remodelado), sino porque se lo juega, por otoño, casi todo a una carta, cierto que ganadora: las setas. Estamos en otra taberna, esta con las paredes de ladrillo visto y vistas también las vigas de madera; las bombillas y hasta los coladores (menaje del hogar) descolgándose del techo a diferente altura, y las sillas y las mesas pareciéndose a los cafés de principio de siglo. Sí, La Dominga es muy hipster y con una carta que recoge lo mejor del mercado.

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CELSO Y MANOLO

El nombre suena a tasca, a ración de callos y chato de vino. Y con razón porque Celso y Manolo lo hicieron castizo cincuenta años atrás, dando de comer al barrio (C/Libertad, 1) hasta que llegó la jubilación ylos hermanos Zamora, con sus aires de artistas capitalinos, lo vistieron de la última modernidad otorgándole sus propios mandamientos para el comercio y el bebercio, que rezan de esta guisa: empanadillas martes y trece (“de bonito y amor, con encarna de noche”) o bocatas históricos (“pepito de ternera ecológica antológica cántabra”), con cerveza madrileña La Cibeles o porrones de vino no necesariamente de Madrid.

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LE COCÓ

He aquí un restobar, que no es un restaurante ni un bar sino las dos cosas a la vez y en el Chueca (Barbieri, 15) de las delicias más urbanas. El ambiente es amigable, el horario de nunca acabar y la decoración antigua pero moderna. O sea: friendly, non stop y vintage. ¿La carta? Mediterránea y viajera: que se note que estamos en estas latitudes y tenemos alma de Phileas Fogg. El protagonismo se lo lleva el producto fresco de mercado; suele ocurrir. En Le Cocó puedes desayunar, comer, merendar o apuntarte a las copas.

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AL TRAPO

Es donde hay que entrar. Al Trapo del Hotel de las Letras en Madrid (Caballero de Gracia, 11), que es también cocina informal llevada al extremo y además por todo lo alto. Porque aquí el comensal puede componer su menú: nada de primeros, segundos y postre. Con el chef Paco Morales, que prepara su propio restaurante en su Córdoba natal para la próxima primavera (se llamará Noor), llega lacustomización de la carta y los nuevos aires también en sala. Alta cocina para todos y libertad creativa sello El Bulli; esta es la idea.

Las #cafeterías emblemáticas de #Madrid

visto en http://www.abc.es